En una vivienda nueva de Ibiza, la unidad exterior ya está en la terraza y el fancoil en el salón. Parece que todo está listo hasta que llega una tarde de calor: el salón no baja de temperatura, aparece un ruido continuo o una habitación responde peor que otra.
Antes de aceptar la entrega, conviene separar dos cosas: que la instalación de aerotermia esté montada y que haya funcionado en condiciones próximas al uso real. La puesta en servicio y sus documentos ayudan a localizar si el problema viene de un ajuste pendiente, del montaje o de la distribución del frío.
Una unidad exterior montada no confirma el rendimiento
Una bomba de calor puede arrancar y mover agua o aire, pero eso no demuestra que mantenga el confort en toda la vivienda. En verano influyen el sistema que entrega el frío, el caudal, el recorrido de las tuberías, los termostatos y la carga solar.
Un salón orientado al oeste, una persiana que no cierra bien o dormitorios alejados del equipo pueden dar resultados distintos. Ver el sistema encendido cinco minutos tampoco permite comprobar si la temperatura se estabiliza.
La prueba debe activar la refrigeración en las estancias que se van a utilizar y durar lo suficiente para observar esa respuesta. Si el presupuesto incluye calefacción y agua caliente sanitaria, cada servicio debe quedar identificado por separado. La aerotermia puede cubrir varias funciones, aunque no se comprueban con el mismo ensayo.
En un piso, la ubicación de la unidad exterior merece una revisión aparte. La ventilación disponible, la evacuación de condensados, las vibraciones y el acceso para mantenimiento pueden condicionar el uso aunque el equipo enfríe. El artículo sobre la ubicación de la unidad exterior detalla por qué esa decisión debe cerrarse antes de dar la obra por buena.
Pruebas durante una tarde de uso
La entrega no obliga al propietario a actuar como técnico. Sí deja constancia de hechos que después pueden ser difíciles de atribuir. El instalador puede anotar el modo probado, la configuración utilizada y los ajustes pendientes.
Si hay suelo refrescante, fancoils o zonas independientes, las pruebas deben incluir las zonas incluidas en el presupuesto. Esta comprobación evita discutir más tarde sobre una estancia que nunca se probó.
- Refrigeración y, si corresponde, calefacción activadas desde el control entregado.
- Ausencia de goteos, golpes, vibraciones anómalas y ruidos que lleguen a un dormitorio o a un vecino.
- Desagüe de condensados visible y acceso posible para futuras tareas de mantenimiento.
- Explicación de los mandos, avisos del equipo y canal de respuesta ante una incidencia tras la entrega.
En una casa recién terminada, el mobiliario, las cortinas y los hábitos de uso todavía no representan la vida diaria. Aun así, la instalación debe probarse. Conviene dejar por escrito los límites de la demostración y el canal previsto para documentar una anomalía durante los primeros usos.
Documentación para saber cómo se entregó la instalación
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, publicado por el BOE, prevé documentación técnica según la potencia instalada. Tras una puesta en servicio satisfactoria, el certificado recoge las características de la instalación ejecutada y los resultados de las pruebas realizadas.
Ese certificado no elimina futuras averías. Permite identificar el sistema ejecutado, quién lo instaló y con qué pruebas se entregó. Guarde también planos, manuales, garantías y el contacto de mantenimiento.
Si más adelante llega un presupuesto para añadir un fancoil, mover una unidad o cambiar una bomba de calor, esos papeles permiten comparar una corrección de la instalación con una mejora nueva. Antes de comparar presupuestos de aerotermia en Ibiza, pida ese mismo detalle sobre equipos, emisores, recorridos, puesta en servicio y documentación.
Para valorar si el sistema encaja con un piso ya existente, puede revisar también las comprobaciones previas a una aerotermia en un piso. Una instalación bien entregada deja pruebas de funcionamiento y documentos para hablar de hechos concretos, no solo de una máquina visible en la pared.





