Una vivienda recién aislada puede conservar mejor el calor en enero y seguir resultando sofocante en agosto. Si por la tarde el salón continúa caliente aunque las ventanas permanezcan cerradas, el problema no siempre se resuelve con más aislamiento ni con un equipo de mayor potencia.

Una investigación publicada en Energy and Buildings ha puesto cifras a ese riesgo en un barrio de vivienda social de Valencia construido en 1962. El estudio compara el edificio actual con una rehabilitación pasiva ajustada a la normativa y obliga a separar dos preguntas: cómo pierde calor la casa en invierno y cómo consigue expulsarlo en verano.

El aislamiento también puede retener el calor

En el mes más caluroso, las viviendas analizadas pasaban de estar en condiciones confortables durante el 38 % de las horas a solo el 18 % después de la rehabilitación. La diferencia equivale a casi cinco horas diarias más de calor incómodo. Durante el invierno, en cambio, las horas de frío incómodo quedaban por debajo del 9 % del año.

El resultado pertenece a un modelo sobre vivienda social valenciana. No permite afirmar que todas las reformas empeoren el verano ni calcular el comportamiento de una casa concreta en Ibiza. Sí muestra el mecanismo: una envolvente más estanca frena la entrada de calor durante el día, pero también puede dificultar que la vivienda se enfríe por la noche.

La noche decide si la casa consigue enfriarse

Abrir ventanas por costumbre no basta. La ventilación ayuda cuando el aire exterior está más fresco que el interior; si fuera hace más calor, la vivienda gana carga térmica y el aislamiento la mantiene dentro. Persianas, toldos y orientación de las ventanas cambian el resultado antes de encender el split.

Un sensor doméstico de temperatura puede indicar cuándo conviene abrir y cuándo toca cerrar. Un ventilador mejora la sensación térmica moviendo el aire y consume mucho menos que un aire acondicionado, aunque no sustituye a la refrigeración cuando la temperatura interior sigue siendo demasiado alta.

La climatización llega después de leer el edificio

Si las medidas pasivas no bastan, pedir un presupuesto de climatización tiene sentido. La elección del equipo debe partir de la superficie, la orientación, las ventanas, las persianas, el aislamiento, las horas de uso y el lugar disponible para la unidad exterior.

Un split puede resolver una habitación muy expuesta, mientras que una vivienda con varias estancias y poco movimiento de aire puede necesitar otro planteamiento. La instalación de aire acondicionado merece una comparación detallada de materiales, recorrido, potencia y puesta en marcha, como explica este desglose del presupuesto de instalación.

Qué debe aparecer en un presupuesto en Ibiza

Antes de comparar importes, conviene pedir que la propuesta indique:

  • orientación, superficie y estancias que recibirán frío;
  • ventanas, persianas, toldos y ventilación nocturna disponibles;
  • potencia calculada, recorrido de tuberías y ubicación de la unidad exterior;
  • mantenimiento, desagüe, alimentación eléctrica y puesta en marcha.

La protección frente al sol puede reducir la carga que llega al equipo, pero no corrige por sí sola una vivienda que no evacua el calor acumulado. Si el piso sigue caliente después de cerrar durante el día y ventilar cuando refresca, ya hay datos suficientes para comparar una solución de climatización adaptada al edificio.