Enciendes el split al volver a casa, bajas la persiana y esperas que el salón se enfríe. La decisión no termina al elegir la máquina: una instalación mal planteada, una potencia sobredimensionada o una factura que no puedes asumir dejan el equipo apagado cuando más falta hace.

Un informe del Observatorio de Sostenibilidad vuelve a poner el foco en esa parte de la climatización que suele quedar fuera del presupuesto. En España, el aire acondicionado está presente en el 61 % de los hogares con ingresos superiores a 3.000 euros mensuales, frente al 38 % de los que ingresan menos de 1.000 euros. La diferencia no solo está en comprar el aparato. También está en poder utilizarlo durante los días de más calor.

El precio del equipo no cuenta toda la historia

El informe, difundido por Servimedia el 6 de septiembre de 2026 y actualizado el 20 de septiembre, calcula una probabilidad un 60,5 % mayor de tener aire acondicionado en los hogares de renta alta. El estudio relaciona esa brecha con el aumento de las temperaturas, la necesidad de refrigeración y la pobreza energética.

La cifra describe una situación nacional, no el gasto de una vivienda concreta de Ibiza. Sí deja una pregunta útil antes de pedir presupuesto: ¿cuánto costará instalar el equipo y cuánto costará mantenerlo encendido en las horas críticas?

La potencia del split, el aislamiento, la orientación, las persianas, el número de estancias y las horas de uso cambian la respuesta. Un aparato barato que trabaja demasiadas horas puede salir más caro que una instalación ajustada a la vivienda. El cálculo también debe contemplar el desagüe, el recorrido de las líneas frigoríficas, la ubicación de la unidad exterior y la puesta en marcha.

La factura empieza antes de encender el mando

El IDAE explica que la bomba de calor puede aprovechar una fuente renovable como la aerotermia y que las versiones reversibles trasladan calor fuera del edificio para enfriar el interior. La eficiencia depende de las condiciones de trabajo, del dimensionado y del uso de la instalación; no se puede convertir en un porcentaje de ahorro idéntico para todas las casas.

Antes de comparar dos presupuestos, pide que aparezcan por escrito estos puntos:

  • superficie y orientación de cada habitación que recibirá frío;
  • potencia propuesta y criterio usado para calcularla;
  • consumo orientativo con el uso previsto, separado de otros consumos de la vivienda;
  • recorrido de tuberías, desagüe, alimentación eléctrica y ubicación de las unidades;
  • mantenimiento, garantía, puesta en marcha y trabajos que quedan fuera.

La factura también cambia cuando el sol entra toda la tarde por una ventana sin protección. Un toldo, una persiana o una ventilación nocturna bien utilizada pueden reducir la carga que recibe el equipo, pero no sustituyen una climatización necesaria. El artículo sobre el efecto del sol de la tarde en el aire acondicionado ayuda a separar esa parte del problema.

Una instalación que puedas usar en agosto

La climatización debe encajar en el presupuesto de compra y en el de funcionamiento. El precio de la máquina deja fuera los datos que deciden si el equipo funcionará ocho horas al día, si enfriará varias estancias y cuánto costará usarlo.

En una vivienda de Ibiza, conviene comparar la propuesta técnica y el consumo previsto en la misma hoja. El artículo sobre la factura que puede disparar un split muestra los costes que suelen desaparecer cuando solo se mira el precio inicial. También puedes revisar el modo automático del mando, aunque ningún ajuste corrige una unidad mal dimensionada o una casa que gana calor por sus cerramientos.

Si necesitas instalar, sustituir o revisar un equipo, una comparación de presupuestos con los datos de la vivienda permite decidir antes de comprar. La pregunta final es concreta: ¿podrás encenderlo cuando llegue el calor sin descubrir después que falta potencia, sobra consumo o quedó una parte de la instalación fuera del precio?

Fuentes: Servimedia, 6 de septiembre de 2026, actualizado el 20 de septiembre; Observatorio de Sostenibilidad; IDAE, guía La bomba de calor.